¿Quién no ha memorizado aquellos versos de Espronceda en los que describe la emoción del pirata al encontrarse de frente con lo que tal vez sea la peculiaridad más importante de Turquía: que se trata de un país situado entre dos continentes, Asia y Europa?. A Europa solo corresponde un 3% de su territorio Europeo y allí, separada de Asía por los 30 kilómetros que recorre el estrecho del Bósforo, se asienta Estambul: Impresionante, bellísima. Sus incontables mezquitas y sus palacios de increíble lujo oriental divisan, al contrario que el corsario, de un lado el Mar Negro y del otro el Mar de Mármara.
Estratégicamente ubicada para controlar las rutas de Asia a Europa y el paso del mediterráneo, la que fuera primero Bizancio y más tarde Constantinopla, es hoy en día una de las capitales mundiales del turismo.
Sin embargo hemos de recordar que la capital oficial del país es Ankara, situada en la ruta de camino a una de la regiones tal vez más fascinantes que se puedan conocer: la Capadocia.