Románticas aventuras en el desierto, antiguas y evocadoras ciudades romanas, mercados tradicionales, exquisitos y modernos complejos hoteleros, museos sorprendentes y unas playas espectaculares, sugestivas y solitarias es tan sólo una pequeña parte de lo que os espera en este pequeño país africano, situado a dos horas de avión.
Desde Túnez, su cosmopolita y animada capital, con sus calles y avenidas impregnadas por el siempre dulzón olor del té y las buganvillas, el país se muestra tal y como es, tranquilo y amable, seguro y lleno de posibilidades. Pasead por su medina, situada en el corazón de la ciudad y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y saboread un té a la menta en el romántico café Sidi Chabaane, en el precioso pueblecito de Sidi Bou Said. Desde su terraza con vistas al mar podréis abrir una ventana y sumergir vuestra mirada en el interior de un país que desprende sensualidad y aventura por todos sus rincones. Su costa, bañada por la blanquísima luz del Mediterráneo, está sembrada de pequeños pueblos. Hammamet, Monastir, Port El Kantaoui,