Para los fans del dulce, es visita obligada la chocolatería Can Joan de S’Aigo.
Este mítico establecimiento lleva abierto más de 100 años, concretamente desde el siglo XVIII, siendo uno de los pocos hornos centenarios que quedan en la isla.
Allí podrás disfrutar del azúcar en todas sus formas: chocolate, helados, cuartos y ensaimadas.
Del local destacan las antiguas lámparas de vidrio fabricadas en Gordiola, otra empresa mallorquina centenaria. El ambiente es acogedor y parece suspendido en el tiempo y los precios son más que razonables, por lo que seguramente repetirás.