En el avión no hay camas y es muy complicado adoptar la conocida y natural posición fetal. Sin embargo, uno debe procurar encontrar la mejor postura y conseguir todos los recursos a su alcance. La compañía aérea te ofrecerá algunos artículos para mejorar tu estancia. Una manta, una almohada y un antifaz. No los desprecies, o te arrepentirás. Y es que, como bien sabemos, en el cielo (como en la tierra) hay mucho listillo y el afán de supervivencia no escasea.
Como todos sabemos, una de las muchas debilidades del ser humano es desear la propiedad ajena a toda costa. Así que si no quieres quedarte sin almohada ni manta, lo primero que debes hacer es organizar cuanto antes tu nido, dejar a tu pareja vigilándolo o, en última instancia, ocultarlas en un lugar seguro.