A veces la información hace que podamos experimentar las cosas con más intensidad. A veces está bien viajar completamente libre, otras una explicación vale oro. Imagínate que te vas de viaje a Berlín y que, por ejemplo, vas hasta la Puerta de Brandemburgo y, una vez allí, pulsas el play de tu mp3 y alguien te explica lo más interesante del monumento. Eso, exactamente, son las audioguías.